
|
Ven, siéntate a mi lado, abrázame otra vez, tengo miedo a perderte o a quererte, ya no sé... Hablemos de todo de encontrar el modo de abrazarnos como hermanos sin sentirnos tan extraños. Dibujas tus promesas en un puzzle de cartón, si apagas tus deseos no te importa mi dolor, palpas como un ciego mi alma y mi cuerpo y no entiendes de otras cosas más sencillas, más hermosas que hay en mí. Corazón que no siente que no sufre ni padece, que no arraiga, que no crece cuando acaba la pasión. Corazón como llama que se enciende, que se apaga como fuego de pavesa que me trae la oscuridad. Me abandoné a tu vida, a tu forma de querer, a combatir tus miedos con mis sueños de mujer, no te hago reclamos, siénteme en tus manos porque esta va ser la última vez. |