Un regalo de la vida

| Sin comentarios | Sin trackbacks

A veces ocurre que la vida nos regala un suceso, un rato de risa en mitad de la batalla, cuando menos lo esperamos. Y esto nos ha ocurrido con este divertimento hecho para un par de amigos -Antonio Montesdeoca, nuestro hermano del alma y miembro de Mestisay desde que empezamos a soñar, y Matías Alonso, hermano de adopción- que son cómicos de los buenos, a los que no les hace falta un título para convocar una sonrisa. Y para unos cantantes y músicos, naturales de la Isla o entrañados en ella, que cantan y tocan sin envidiar a los más afamados del género fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, El Cabaret Cubano del Capitán Varela no tiene más pretensiones artísticas que las de alegrar una hora y media de quien ejerce un oficio maltratado y vilipendiado con cierta frecuencia en esta profesión y sus aledaños, el oficio de espectador.

Este pequeño musical nació hace dos años como hijo de otro, con el objetivo de llegar a donde no pudo aquel por sus complejidad de producción; así, se dispuso recorrer los caminos de los pueblos de las Ilas donde nacimos y subirse a sus plazas y adaptarse a sus aún frágiles espacios escénicos con modestos medios; pero en las primeras funciones a modo de preestrenos, nos dimos cuenta que la criatura reivindicaba su propia personalidad y estatura y que la reacción del público en los lugares en los que lo representábamos era común en todos: las cantantes parecían cubanas, el galán enamoraba en cada plaza y los cómicos burlaban las convenciones del género, utilizándolas como armas arrojadizas, para buscar la complicidad del espectador.

187_bU¦üHa_CCV_08-02-02_MG_0168_Fernando_Palmero.jpg

La urdimbre del espectáculo ayudaba a ello: canciones populares de la música cubana entreveradas en la ficción de un programa de radio de los años 50, en vivo y en directo, tal como recordamos de la radio del pasado, que nos parecía tan seductora en sus imágenes sonoras a nuestros oídos de niños. Pero el espectáculo, mientras lo escribíamos y ensayábamos, se resistía a ser un simple revival: la actualidad se nos colaba entre las manos y, aún siendo todo un entretenimiento, nos proponía ver partes de nuestra realidad social con bufonesca impertinencia.

Al final del camino nos queda una certeza: sentirnos orgullosos, con la experiencia de profesión acumulada en todos estos años, de arropar en una nueva aventura teatral a jóvenes talentos nacidos en nuestra tierra y a otros, venidos de Cuba y asentados en las Canarias. El final de la aventura no se vislumbra aún; hemos conseguido plantar la producción en el verano de un teatro madrileño con el desparpajo de quien nada tiene que perder. Levantamos el telón el 23 de Julio, para hacer una pequeña temporada de verano, con un mes de representaciones, en el Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid, en los aledaños de la Gran Vía madrileña y a un paso de la Puerta del Sol.

Pero no nos arroguemos en exclusiva méritos que son compartidos; hubiera sido imposible llegar hasta aquí sin la complicidad de la propia Compañía -cantantes, músicos, técnicos y compañeros en las tareas de producción- la ayuda de algunos amigos, instituciones públicas, medios de difusión y empresas que nos han aligerado en algo de la carga de poder estrenar este espectáculo sin más padrinos que usted, querido espectador, que con la compra de su localidad podrá ejercer un derecho inapelable acerca del valor de este divertimento que nos regaló la vida.


La compañía del cabaret del Capitán Varela. teatro Cuyás. Febrero 2008. Fotografía de Pedesiero.

Sin trackbacks

URL de TrackBack: http://www.mestisay.es/blogadmin/mt-tb.cgi/15

Escribir un comentario